Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia
Solamente los que peinamos canas, o que ya no tenemos qué peinar, poseemos la real dimensión y la razón de la conmemoración. Pareciera que aún suenan en nuestros oídos aquellas palabras que pronunciara el recientemente fallecido Fiscal Strassera, cuando al finalizar su alocución acusatoria dijo, Señores Jueces NUNCA MÁS.-
Cuánto significó y significa para nuestro país que nunca más el Estado incurra en violaciones tan aberrantes de los Derechos Humanos; que nunca más se recurra a secuestros, torturas y desapariciones de personas.
Ya nadie en el país debe temer que ocurran semejantes actos, de verdadero vandalismo de parte del aparato estatal: esto es muy cierto y es un valor importante en la vida de nuestra sociedad; pero no debemos bajar la guardia, ya que no podemos dejar de advertir que en estos momentos se atraviesa una profunda crisis de institucionalidad que afecta todos los estamentos del Estado y se proyecta hacia la sociedad en su conjunto.
No sin estupor se aprecia un conflicto entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial; y lamentablemente tal lucha no es por reformas estructurales, como por ejemplo la Ley de Medios. Este choque de intereses a su vez se traduce, en la insólita existencia de una justicia oficialista y otra justicia de la oposición. No seríamos sinceros si negamos esta realidad; día a día vemos denuncias contra funcionarios acusados de corrupción y a la vez denuncias contra quienes quieren investigar.-
El Congreso por su parte, con una mayoría disciplinada acompaña, lo que se quiere hacer aparecer como una gesta histórica. La oposición política entre tanto se desgasta en una lucha de interés sectorial y mezquino.-
Todo este cuadro de situación, que a nadie escapa y a todos preocupa, impide que se atiendan los grandes problemas que aquejan a nuestro país y que afectan la calidad de vida de los ciudadanos; que crean serios interrogantes sobre el futuro mismo de nuestra sociedad.
Carecemos de energía para atender necesidades mínimas; seguimos siendo dependientes de la exportación de productos primarios; cada vez existen más sectores que se hallan al margen de la sociedad; más asentamientos precarios; y por sobre todo, el gran peligro que constituye la presencia del narcotráfico.-
Esta situación debe ser atendida por medio de verdaderas políticas de Estado; pero para que esto se dé, es necesario recuperar la vigencia plena de nuestra Constitución y que la ley sea respetada sin cortapisas. Si logramos que así sea, habremos honrado la MEMORIA, LA VERDAD Y LA JUSTICIA.-




